En el Principado, el protagonismo corresponde a la Virgen de Meritxell, patrona de Andorra y uno de los grandes símbolos de la identidad del país.
En Macedonia del Norte, en cambio, el 8 de septiembre tiene un origen político y mucho más reciente: recuerda el referéndum de 1991 que permitió al país separarse de Yugoslavia y avanzar hacia la independencia.
La celebración andorrana tiene sus raíces en la profunda devoción que históricamente ha existido en el país por la Virgen de Meritxell.
Un momento determinante se produjo el 24 de octubre de 1873, cuando el Consejo General proclamó oficialmente a la Virgen de Meritxell como patrona de los Valles de Andorra.
El reconocimiento religioso todavía tardaría unas décadas.
En 1913, el obispo y copríncipe Joan Benlloch solicitó que el patronazgo fuera reconocido canónicamente.
La petición fue aceptada al año siguiente por el papa Pío X.
El Consejo estableció que el 8 de septiembre fuera la Fiesta Nacional de los Valles, coincidiendo con la festividad de Meritxell
De esta manera, el 1914 marca el inicio de la celebración oficial del 8 de septiembre como fiesta nacional andorrana.
Otro momento especialmente importante llegó el 8 de septiembre de 1921, con la coronación canónica de la imagen de la Virgen de Meritxell.
La jornada también quedó marcada por la interpretación oficial deEl Gran Carlemany, que se convertiría en el himno nacional de Andorra.
Más de un siglo después, el Día de Meritxell mantiene esta doble dimensión. Es una celebración religiosa, pero también una de las principales jornadas institucionales y populares del Principado.
La misma fecha tiene un significado completamente diferente a unos 1.800 kilómetros de Andorra. Para Macedonia del Norte, el 8 de septiembre es el Día de la Independencia.
Hay que retroceder hasta el 8 de septiembre de 1991, cuando la entonces República Socialista de Macedonia celebró un referéndum en medio del proceso de desintegración de Yugoslavia.
Los ciudadanos fueron llamados a decidir sobre la constitución de un estado soberano e independiente.
El resultado fue contundente: más del 95% de los votantes apoyaron la independenciamientras que la participación se situó alrededor del 76%.
La consulta abrió el proceso que permitió abandonar Yugoslavia y consolidar Macedonia como un estado independiente.