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Naturaleza
Cabra salvaje pirenaica / Google
Cabra montés pirenaica.

Andorra recupera 100 años después uno de los animales más espectaculares de la alta montaña

Ricard Poy
Durante siglos, la cabra montés formó parte del paisaje habitual de los Pirineos. Ágil, resistente y perfectamente adaptada a los terrenos más abruptos, era una de las grandes protagonistas de las montañas que hoy atraen a miles de visitantes cada año.

La presión humana y la caza intensiva provocaron su desaparición de buena parte de la cordillera. Ahora, más de un siglo después, esta emblemática especie vuelve a dejarse ver en Andorra, convirtiéndose en una de las historias de recuperación de fauna más esperanzadoras de los últimos años.

Para los amantes de la naturaleza, el regreso de la cabra montés es una noticia especialmente relevante. No solo porque representa la recuperación de una pieza importante del ecosistema pirenaico, sino también porque ofrece a los excursionistas la oportunidad de contemplar uno de los animales más espectaculares de la alta montaña europea.

Reintroducción que atraviesa fronteras

La historia moderna de la cabra montés en los Pirineos comenzó en el año 2014, cuando Francia impulsó un ambicioso proyecto de reintroducción. Los primeros ejemplares fueron liberados en los Pirineos franceses con el objetivo de recuperar una especie desaparecida de la cordillera.

Un año más tarde, el proyecto se amplió a la Valle de Arán, desde donde los animales continuaron expandiéndose de forma natural. Con el paso de los años, los ejemplares han ido colonizando nuevas zonas hasta llegar al territorio andorrano.

Según los Banders (Cuerpo de Agentes Rurales), la primera observación confirmada en el Principado se produjo en el año 2015, cuando se detectó un macho y una hembra. Posteriormente, se han registrado nuevas observaciones en los años 2021, 2022 i 2025, una evolución que confirma que la presencia de la especie es cada vez más habitual.

¿Dónde se pueden observar?

Las zonas donde se han detectado más ejemplares son el Parque Natural del Comapedrosa, el norte deOrdino y la zona de Siscaró. Se trata de espacios caracterizados por grandes pendientes, paredes rocosas y amplios sectores de alta montaña, precisamente los hábitats preferidos por esta especie.

Sin embargo, ver una cabra montés sigue siendo una experiencia excepcional. Los animales acostumbran a mantenerse alejados de las zonas más frecuentadas y suelen ser más activos a primera hora de la mañana o al atardecer.

Cría de cabra salvaje / Google
Cría de cabra montés.

Para los excursionistas, una buena práctica es llevar prismáticos y observar las crestas, las laderas rocosas y las pedreras. Muchas veces, su silueta se confunde con las propias rocas, lo que convierte cada observación en una pequeña recompensa para los amantes de la naturaleza.

Un animal perfectamente adaptado a Andorra

Los especialistas coinciden en que Andorra ofrece unas condiciones casi ideales para que la cabra montés continúe expandiéndose.

Sus pezuñas actúan como una auténtica herramienta de escalada natural. Gracias a su estructura, el animal es capaz de desplazarse con sorprendente facilidad por terrenos escarpados, acantilados y superficies rocosas donde otras especies tendrían muchas dificultades.

Esta extraordinaria adaptación hace que pueda aprovechar espacios prácticamente inaccesibles para otros herbívoros, reduciendo la competencia por los recursos naturales.

Ejemplares de cabra salvaje / Google
Ejemplares de cabra montés.

Convivencia con el rebeco

Una de las cuestiones que más preocupaba a los biólogos era la posible competencia con elrebeco, probablemente la especie más emblemática de la fauna andorrana.

Los estudios realizados hasta ahora indican, sin embargo, que ambas especies pueden convivir sin problemas importantes. A pesar de compartir algunos espacios, presentan comportamientos diferentes y utilizan recursos alimentarios complementarios.

Esto permite que la presencia de la cabra montés no represente una amenaza directa para las poblaciones de rebecos, que siguen siendo una de las grandes joyas de la biodiversidad del Principado.

Atractivo para el turismo de naturaleza

El regreso de la cabra montés también aporta un valor añadido al turismo sostenible. Cada vez hay más visitantes interesados en la observación de fauna salvaje, una actividad que combina senderismo, fotografía y educación ambiental.

En muchos países europeos, la posibilidad de ver animales en libertad se ha convertido en un importante reclamo turístico. En Andorra, donde la naturaleza es uno de los principales atractivos, la presencia de especies como el rebeco, la marmota, el urogallo, el oso pardo o ahora la cabra montés contribuye a reforzar esta oferta.

Para los visitantes, la mejor recomendación es observar a los animales desde la distancia, evitar molestarlos y no abandonar nunca los itinerarios señalizados.

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