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Los tamarros se pueden encontrar en cualquier parroquia.

Los siete Tamarros: la gincana familiar para los turistas de Andorra

Redacción
Inspirados en una antigua leyenda de los Pirineos, los siete Tamarros se han convertido en una de las actividades familiares más populares de Andorra. La gincana invita a grandes y pequeños a recorrer las siete parroquias en busca de estos seres mágicos escondidos entre bosques y montañas

Hay pocas iniciativas turísticas que hayan conectado tan bien con las familias como la de los Tamarros. Repartidos por las siete parroquias de Andorra, estos personajes fantásticos se han convertido en uno de los atractivos más populares del país, especialmente entre los niños.

La propuesta es sencilla: encontrar a los siete Tamarros escondidos en diferentes puntos del territorio. Pero detrás de esta idea hay mucho más que una simple búsqueda de esculturas.

Una leyenda nacida en los Pirineos

Los Tamarros forman parte de la mitología popular andorrana. Según las leyendas de los Pirineos, se trata de pequeños seres mágicos que habitan en los bosques y protegen la naturaleza. Durante generaciones, las historias sobre estas criaturas pasaron de padres a hijos como parte de la tradición oral de las montañas.

En el año 2018, Andorra Turisme decidió recuperar esta figura legendaria y convertirla en una experiencia turística familiar. El proyecto consistía en instalar una escultura de Tamarro en cada una de las siete parroquias del país y crear una ruta para que los visitantes las pudieran descubrir.

Siete parroquias, siete personajes

Cada Tamarro tiene nombre propio, una personalidad diferenciada y un entorno específico. Algunos se encuentran en bosques, otros cerca de caminos de montaña o en zonas accesibles para toda la familia. La idea era animar a los visitantes a recorrer diferentes lugares del país mientras descubrían espacios naturales a menudo poco conocidos.

Para participar, solo hay que obtener el pasaporte de los Tamarros, disponible en las oficinas de turismo. Cada vez que se localiza una de las figuras, los participantes pueden sellar el pasaporte mediante un sistema instalado junto a la escultura.

El objetivo es completar la colección de los siete sellos.

La caza del tamarro acerca a las familias a la naturaleza.

Una gincana que ha seducido a miles de familias

Esta mecánica, inspirada en las gincanas y las rutas familiares, ha tenido una gran aceptación entre los visitantes. Muchas familias aprovechan un fin de semana o unas vacaciones para intentar encontrar los siete Tamarros, convirtiendo el descubrimiento del territorio en un juego.

El éxito de la iniciativa ha sido notable. Desde su creación, decenas de miles de personas han participado en la búsqueda de los Tamarros. Andorra Turisme ha indicado en diversas ocasiones que la actividad se ha consolidado como una de las más populares entre el público familiar y que cada año miles de pasaportes son sellados por los visitantes.

Más allá del componente lúdico, el proyecto también tiene una vocación educativa. Las rutas permiten acercar a los niños a la naturaleza, fomentar las excursiones a pie y descubrir la biodiversidad de los bosques andorranos.

Un atractivo que reparte el turismo por el país

A diferencia de otros atractivos turísticos, los Tamarros no se concentran en un único espacio. Obligan a los visitantes a moverse por todo el país. Esto contribuye a distribuir el turismo entre las diferentes parroquias y a dar visibilidad a lugares que a menudo quedan fuera de los circuitos tradicionales.

Su éxito demuestra que, a veces, las ideas más sencillas son las que funcionan mejor. Una leyenda de los Pirineos, siete esculturas repartidas por las montañas y un poco de espíritu aventurero han sido suficientes para crear una de las actividades familiares más populares de Andorra.

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