El primer paso es llegar al país. Desde Barcelona, Lérida o Toulouse hay varias compañías de autobús que conectan diariamente con Andorra la Vella. Los trayectos son directos y permiten llegar al centro del país sin necesidad de conducir.
Una vez en Andorra, la red de autobuses nacionales comunica todas las parroquias. Las líneas tienen una buena frecuencia y permiten desplazarse fácilmente entre Andorra la Vella, Escaldes-Engordany, Encamp, Canillo, La Massana, Ordino i Sant Julià de Lòria.
Para quienes quieren ir de compras, no hace falta ningún vehículo. Las principales calles comerciales son completamente accesibles a pie y concentran cientos de tiendas, centros comerciales, restaurantes y cafeterías.
También es posible visitar atractivos como Caldea, el Museo Carmen Thyssen, el Centro Histórico de Andorra la Vella o el Puente de la Margineda utilizando únicamente el autobús o caminando.
Los amantes de la naturaleza también tienen opciones. Durante el verano, algunas líneas acercan a los visitantes hasta el inicio de rutas de senderismo y a diversos parques naturales. Esto permite hacer excursiones sin tener que preocuparse por el aparcamiento.
En cambio, si el objetivo es descubrir diversos miradores, pequeños pueblos o algunos lagos de montaña en un mismo día, el coche continúa siendo la mejor alternativa, ya que hay lugares donde el transporte público llega con menos frecuencia.
Una buena opción es combinar los autobuses con el taxi para llegar a los puntos más alejados o contratar excursiones organizadas, especialmente si se quiere visitar espacios naturales de difícil acceso.