El yacimiento se encuentra en la zona de Prats, en un entorno de montaña que contribuye a alimentar el misterio que le acompaña.
Sobre la superficie rocosa se pueden observar distintas representaciones grabadas en épocas diversas.
Entre las figuras se encuentran formas humanas, líneas, símbolos y otras representaciones difíciles de interpretar.
Algunos de los grabados más antiguos se han relacionado con la prehistoria, mientras que otros corresponden a períodos históricos muy posteriores.
Esto significa que el Roc de les Bruixes no es el resultado de un único momento, sino un espacio utilizado y modificado durante un largo período de tiempo.
Sin embargo, su nombre no procede de una certeza arqueológica, sino de la tradición popular.
Durante siglos, los habitantes de la zona intentaron explicar esas extrañas marcas que aparecían en la piedra.
La leyenda las acabó relacionando con las brujas y con supuestas reuniones y rituales nocturnos.
Según las historias transmitidas oralmente, las marcas serían el rastro dejado por aquellos encuentros sobrenaturales.
La realidad arqueológica es probablemente menos fantástica, pero todavía conserva numerosos interrogantes.
No siempre es posible determinar con exactitud qué representaban algunos símbolos ni por qué fueron grabados precisamente en ese lugar.
Este desconocimiento es precisamente uno de los elementos que hacen especialmente atractivo al yacimiento.
El Roc de les Bruixes permite imaginar cómo vivían y cómo interpretaban el mundo las comunidades que habitaron estos valles mucho antes del Andorra actual.
También muestra cómo, cuando se perdió el significado original de los grabados, la cultura popular creó sus propias explicaciones.
Arqueología y leyenda terminaron así fusionadas en una misma historia.
Para los visitantes, es una oportunidad de descubrir una Andorra muy distinta a la de los comercios, las pistas de esquí y los grandes atractivos turísticos.
Es también una muestra de que las montañas del Principado esconden testimonios humanos que se remontan a miles de años.
El Roc de les brujas de Canillo sigue siendo hoy uno de los mejores ejemplos de la combinación entre patrimonio, historia y leyendas populares de Andorra.
Un lugar donde las piedras cuentan una historia muy antigua, aunque algunos de sus secretos sigan sin tener una respuesta definitiva.