En Andorra pueden pescar tanto los andorranos, como los residentes y también las personas que vienen de fuera del país, siempre que dispongan de la licencia correspondiente. La normativa establece que es obligatorio traer la licencia de pesca para practicar esta actividad, independientemente de si el pescador es residente o no residente.
Andorranos y residentes: deben obtener la licencia de pesca de temporada, que permite pescar durante toda la temporada en las aguas autorizadas del Principado
No residentes (turistas o visitantes): pueden obtener una licencia de pesca para extranjeros, así como permisos turísticos de corta duración, habitualmente de uno o varios días.
Además, en determinadas zonas reguladas, como algunos acotados de pesca, también es necesario disponer de un permiso específico de acotado, independientemente de la licencia general.
La pesca tiene una importante tradición en Andorra. De hecho, la gran mayoría de las licencias de temporada las tramitan andorranos y residentes, que representan más de 90% de los titulares. La modalidad más practicada es la pesca de la trucha, a menudo bajo la fórmula de captura y conservación o de captura y suelta.
1. Lago de Engolasters
El lago de Engolasters es probablemente el lugar más popular para la pesca recreativa en Andorra. Situado a unos 1.600 metros de altitud y con un acceso relativamente sencillo, es especialmente apreciado por los pescadores que buscan una jornada tranquila sin tener que hacer largas caminatas.
Las especies más habituales son la trucha común y la trucha arco iris. Se practica sobre todo la pesca con cebo artificial, La pesca con mosca y el spinning ligero. Las primeras horas de la mañana y el atardecer acostumbran a ser los momentos más productivos.
2. Río Valira del Norte
Para los aficionados a la pesca fluvial, el Valira del Norte es una de las mejores opciones del país. Sus aguas frías y oxigenadas ofrecen un hábitat excelente para la trucha.
Aquí domina claramente la pesca con mosca, especialmente en los tramos más naturales entre Ordino y La Massana. También se practica la pesca con ninfas y pequeños cebos artificiales. La dificultad técnica es superior a la de los lagos, hecho que lo convierte en un destino muy apreciado por los pescadores experimentados.
La temporada acostumbra a empezar en primavera y se alarga hasta el otoño, con regulaciones específicas según la zona y las especies.
3. Estanques de Tristaina
Los estanques de Tristaina, situados a más de 2.200 metros de altitud, ofrecen una de las experiencias de pesca más espectaculares de los Pirineos. El entorno de alta montaña, rodeado de picos y paisajes alpinos, es un atractivo añadido.
Las principales capturas son las truchas comunes y algunas variedades introducidas. La modalidad más habitual es la pesca con mosca seca durante el verano, aunque también funciona muy bien el spinning ultraligero. Hay que tener en cuenta que la temporada es corta debido a la nieve y las bajas temperaturas.
La pesca de la trucha es, con diferencia, la más popular del país. La normativa andorrana fomenta la pesca sostenible y en muchos tramos se aplica la captura y suelta. Las modalidades que tienen más seguidores son la pesca con mosca (la más técnica y valorada), spinning ligero con cucharillas y pequeños peces artificial y La pesca tradicional con cebo natural, en zonas donde está permitida.
La temporada acostumbra a empezar en primavera y se alarga hasta el otoño, con regulaciones específicas según la zona y las especies.