Andorra vive una paradoja laboral y demográfica: mientras varios sectores tienen dificultades para encontrar trabajadores, la histórica comunidad portuguesa sigue reduciéndose e Portugal impulsa iniciativas para facilitar el retorno de sus ciudadanos residentes en el Principado.
El punto de inflexión se produjo con la crisis económica de 2009, cuando Andorra llegó al máximo de 13.518 residentes portugueses. A partir de ese momento comenzó un éxodo que, aunque posteriormente se ha producido en pequeñas cantidades, se ha mantenido prácticamente de manera continuada.
El descenso fue especialmente intenso los primeros años. Entre 2009 y 2010, la comunidad portuguesa bajó hasta situarse poco por encima de los 10.000 residentes. Tras aquella caída, la tendencia se ha prolongado durante cerca de 16 años, con ligeros descensos anuals que han reducido actualmente la población portuguesa hasta los 8.285 residentes.
El problema para Andorra es doble: se marchan portugueses y ya no llegan suficientes para sustituirlos. Los salarios que ofrecen determinados sectores del Principado han dejado de ser tan competitivos ante las oportunidades laborales existentes en otros países europeos, especialmente cuando se combina el sueldo con elelevado coste de la vida en Andorra.
Lavivienda es uno de los factores determinantes. El encarecimiento de los alquileres reduce la ventaja que tradicionalmente representaban los salarios andorranos y dificulta tanto la llegada de nuevos trabajadores como la permanencia de los que ya residen en el país.
La situación contrasta con las necesidades del mercado laboral andorrano. La construcción, la hostelería, la restauración y el comercio siguen necesitando personal y diferentes sectores alertan de las dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo.
La construcción es uno de los ejemplos más evidentes. Las empresas aseguran que la falta de mano de obra dificulta ejecutar y terminar proyectos.
Hasta el punto de que laAsociación de Contratistas de Obras (Acoda) ha pedido una cuota temporal específica para traer trabajadores vinculados a obras concretas.
En este contexto, el Consulado General de Portugal en Andorra organiza este septiembre unas jornadas para informar a los residentes portugueses sobre las posibilidades, los programas y los incentivos disponibles para volver a Portugal.