El salario medio de Andorra se sitúa alrededor de los 2.893 euros brutos mensuales, pero el salario mediano, que refleja mejor lo que cobra un trabajador habitual, es de unos 2.223 euros brutos. Esta diferencia es fundamental para entender por qué un país con sueldos relativamente elevados puede tener una parte importante de la población con dificultades para acceder a una vivienda.
El precio de las viviendas anunciadas en los portales inmobiliarios se sitúa alrededor de los 27 euros por metro cuadrado, lo que representa 2.160 euros mensuales por un piso de 80 metros cuadrados. En cambio, los contratos antiguos protegidos pueden mantener rentas muy inferiores, incluso próximas a los 625 euros por una vivienda de las mismas dimensiones.
Esta situación genera dos realidades radicalmente diferentes: una persona con un alquiler antiguo puede vivir relativamente bien con 2.000 euros netos, mientras que otra con el mismo salario difícilmente podrá afrontar sola un alquiler de mercado.
Para una persona que vive sola, unos ingresos de 2.500 euros netos mensuales pueden permitir una vida cómoda si dispone de un alquiler antiguo o asequible. Pero si tiene que buscar vivienda a los precios actuales, la situación cambia radicalmente y puede necesitar entre 3.500 y 4.500 euros netos para vivir con cierta tranquilidad.
En el caso de una pareja sin hijos, unos ingresos conjuntos de 4.500 a 5.500 euros netos pueden proporcionar una calidad de vida razonable si consiguen una vivienda por debajo de los 1.800 euros mensuales. Con un alquiler superior a los 2.000 euros, la presión económica aumenta considerablemente.
| Gasto | Una persona | Pareja |
|---|---|---|
| Alquiler de mercado | 1.400–2.000 € | 1.800–2.400 € |
| Alimentación | 300–400 € | 500–650 € |
| Suministros e internet | 120–180 € | 150–220 € |
| Transporte | 50–150 € | 100–250 € |
| Ocio y otros gastos | 250–400 € | 400–600 € |
| Total mensual | 2.120–3.130 € | 3.500–4.570 € |