Para evitar esta tendencia, el Gobierno y otras instituciones han impulsado diversas iniciativas para reforzar la presencia del catalán.
1. Exigir un nivel mínimo de catalán a los nuevos residentes
La principal novedad de los últimos años es la obligación de que determinados residentes acrediten unos conocimientos básicos de catalán para poder renovar el permiso de residencia. La medida pretende que cualquier persona que decida establecerse en Andorra haga un esfuerzo de integración lingüística.
No se trata de exigir un nivel elevado, sino que los residentes sean capaces de entender y mantener conversaciones sencillas en la lengua oficial. El objetivo es que el catalán sea una herramienta de cohesión y no quede relegado solo a la administración o a la escuela.
2. Multiplicar los cursos gratuitos de catalán
El Gobierno ha incrementado de manera notable la oferta de cursos gratuitos de catalán destinados a los nuevos residentes y a los trabajadores de los sectores con más contacto con el público. Las plazas disponibles han crecido y también se han ampliado los horarios para facilitar el acceso.
Cada año son miles las personas que se inscriben para aprender la lengua o mejorar el nivel. El objetivo es que el desconocimiento del catalán deje de ser un obstáculo tanto para integrarse en el país como para encontrar un trabajo.
3. Impulsar el uso del catalán en el comercio y la hostelería
El comercio es uno de los ámbitos donde más se percibe el cambio demográfico. Muchos trabajadores tienen el castellano como lengua materna y, de manera espontánea, es el idioma que utilizan con los clientes.
Por este motivo se han impulsado campañas para que los establecimientos inicien siempre la conversación en catalán y mantengan esta lengua mientras el cliente la utilice. También se fomenta que los letreros, las cartas, los menús y la información comercial estén en catalán.
4. Reforzar las inspecciones y el cumplimiento de la normativa
El Gobierno también ha intensificado las inspecciones para comprobar que se cumple la legislación lingüística. Las revisiones afectan especialmente a la rotulación de los establecimientos, la información obligatoria al consumidor y otros aspectos previstos en la normativa.
El objetivo no es únicamente sancionar, sino sobre todo garantizar que el catalán tenga una presencia visible en las calles y que cualquier ciudadano pueda ser atendido en la lengua oficial si así lo desea.
5. Dar ejemplo desde las instituciones.
La administración continúa utilizando el catalán como lengua habitual en todos los trámites, documentos oficiales, comunicaciones y campañas institucionales. Esta presencia constante contribuye a reforzar su papel como lengua común del país.
Además, muchas actividades culturales, programas educativos e iniciativas de promoción lingüística tienen como objetivo prestigiar el uso del catalán entre las nuevas generaciones y entre las personas que acaban de llegar a Andorra.
6. Impulsar los grupos de conversación en catalán
Aprender una lengua no depende solo de las clases, sino también de poder practicarla en situaciones reales. Por este motivo, el Gobierno, los comunes y diversas entidades organizan grupos de conversación donde los nuevos residentes pueden hablar catalán en un ambiente distendido y sin miedo a equivocarse.
Estos encuentros permiten ganar fluidez, ampliar vocabulario y, sobre todo, ganar confianza para utilizar el catalán en el día a día. A la vez, también facilitan que personas de procedencias muy diversas establezcan vínculos y conozcan mejor la sociedad andorrana.
7. Hacer del catalán una lengua de prestigio y una herramienta de integración
Las instituciones también trabajan para que el catalán sea percibido no solo como una obligación legal, sino como una oportunidad. El mensaje que se quiere transmitir es que conocer la lengua oficial facilita la integración, mejora las opciones laborales y permite participar más plenamente en la vida social y cultural del país.
Esta estrategia busca reforzar el prestigio social del catalán y hacer entender a los nuevos residentes que aprenderlo es una muestra de respeto hacia el país que los acoge.