A Andorra, como en el resto de la cordillera pirenaica, el lobo acabó desapareciendo como especie residente durante la primera mitad del siglo XX. Las últimas citas regulares se remontan a las primeras décadas del siglo pasado, cuando todavía se consideraba una amenaza para los rebaños.
Durante décadas, la presencia del lobo en los Pirineos fue prácticamente inexistente. No fue hasta los años 1990 y especialmente a partir de los 2000 que algunos ejemplares procedentes principalmente de las poblaciones italianas que se habían expandido por los Alpes franceses comenzaron a recolonizar de manera natural diversas zonas de Francia y, posteriormente, de Cataluña.
Las detecciones actuales en el conjunto del Pirineo forman parte de este proceso de recuperación natural de la especie en Europa occidental. En la mayoría de los casos se trata de ejemplares en dispersión que recorren grandes distancias en busca de nuevos territorios.
La presencia de un lobo en Andorra ha sido detectada gracias a una cámara de fototrampeo instalada en la Valle del Madriu-Perafita-Claror en el marco de un estudio científico de seguimiento del gato montés. El dispositivo, colocado por una entidad externa con autorización del , Ministeri de Medi Ambient, Agricultura i Ramaderia, captó las imágenes el mes de septiembre del año pasado.
Se trata de la primera vez que se dispone de imágenes en formato vídeo de un lobo en el Principado. Según el ministerio, se trata de una observación puntual y aislada, sin ninguna incidencia asociada, que se enmarca en el proceso natural de expansión de la especie en el conjunto del Pirineo.
La detección se ha producido en el marco de los trabajos habituales de seguimiento de fauna que se llevan a cabo en este valle. Este tipo de controles requieren mantener durante largos periodos una red de cámaras en la montaña para obtener información fiable sobre la presencia y la evolución de diferentes especies salvajes.
Hay una quincena de puntos de control para detectar animales como se ha hecho con el oso
En los últimos años, el lobo ha sido detectado de manera cada vez más frecuente en territorios cercanos, especialmente en Cataluña y a Francia, hecho que ha llevado a las autoridades andorranas a reforzar su seguimiento. Actualmente, la zona dispone de una quincena de puntos de control sistemáticos con cámaras de fototrampeo, a los que se añade una mayor presencia sobre el terreno del cuerpo de Guardas forestales y de la Unidad de Fauna.
El ministerio asegura que mantiene una vigilancia rigurosa de la situación de acuerdo con criterios técnicos y científicos, y en coordinación con los territorios vecinos. Paralelamente, el Gobierno dispone de mecanismos de prevención, monitorización y compensación para actuar en caso de que se produzcan afectaciones al ganado.