Una de las rutas más recomendables es la que lleva hasta elestanque Primer de Juclà, el lago natural más grande de Andorra. La excursión comienza en el aparcamiento del valle de Incles, en la parroquia de Canillo, y requiere aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos para llegar al estanque. La dificultad es media, pero el camino está bien señalizado y atraviesa bosques de pino negro, prados alpinos y varios torrentes. Durante el recorrido es relativamente habitual ver marmotas y, con un poco de suerte, algún rebeco en las laderas más elevadas. Junto al lago hay también el refugio de Juclà.
Para quienes buscan una caminata tranquila, el Parque Natural del Valle de Sorteny ofrece una de las rutas más accesibles del país.
Desde el aparcamiento del parque se llega al Pla de l'Estany y al refugio en aproximadamente una hora, con una dificultad fácil.
El sendero transcurre entre prados llenos de flores, pequeños arroyos y bosques de montaña, convirtiéndose en uno de los mejores lugares para observar la rica flora pirenaica, mariposas y numerosas especies de aves.
Una propuesta ideal para los días más calurosos es el camino del Toll Bullidor, que sale desde el Santuario de Meritxell.
La excursión solo requiere unos 45 minutos y presenta una dificultad baja, ya que discurre por un sendero cómodo y sombrío.
El gran atractivo es la cascada del Toll Bullidor, una de las más conocidas del Principado, rodeada de vegetación y perfecta para hacer una parada antes de volver.
Finalmente, una de las opciones más sencillas es llegar hasta el mirador del Roc del Quer, también en Canillo. Desde el aparcamiento solo hay que caminar entre 15 y 20 minutos por una ruta de dificultad muy fácil hasta esta impresionante plataforma suspendida sobre el vacío.
Las vistas sobre el valle de Canillo y las montañas de alrededor convierten este lugar en uno de los más fotografiados de Andorra.