El proyecto, impulsado por la sociedad Servicios Tecnológicos, con capital mayoritariamente andorrano, hace cerca de dos meses que está en construcción y las obras ya son visibles. Los trabajos han comenzado por el aparcamiento de acceso, mientras que el resto del parque se está preparando para integrar a sus grandes protagonistas: 132 dinosaurios de todos los tamaños y especies repartidos entre los árboles.
La filosofía del proyecto es aprovechar el bosque como escenario natural para que los visitantes tengan la sensación de caminar por un mundo prehistórico. Los dinosaurios aparecerán a lo largo de los caminos y también en una gran zona llana situada en la parte baja del recinto.
Los parques dedicados a los dinosaurios se han convertido durante los últimos años en uno de los formatos de ocio familiar con más éxito de Europa. Espacios como Dinópolis, en Teruel, o Dino Parc, en Lourinhã (Portugal), reciben cada año cientos de miles de visitantes combinando divulgación científica, espectáculos y actividades interactivas para todas las edades.
Dino Forest seguirá esta misma filosofía, pero con un elemento diferencial: la integración dentro de un bosque pirenaico.
En lugar de construir un parque completamente artificial, el proyecto apuesta por aprovechar el paisaje natural para que los dinosaurios aparezcan entre los árboles y los senderos, reforzando la sensación de exploración.
Además de los dinosaurios, el recinto incorporará todos los servicios propios de un parque temático moderno. Habrá una recepción, una tienda de merchandising, una plaza para acoger espectáculos, una zona de restauración rápida, un parque infantil y una experiencia inmersiva en 3D que permitirá interactuar con animales prehistóricos.
Los 132 dinosaurios están siendo fabricados en China y su traslado hasta Andorra dependerá de la evolución de la situación geopolítica en Oriente Próximo, ya que llegarán primero en barco y después serán transportados por carretera hasta el Principado.
Su instalación será una de las fases más complejas del proyecto, porque buena parte del recinto no es accesible con camiones y obligará a utilizar sistemas especiales para bajar las piezas hasta el bosque.