El gran volumen de trabajo que acumula el sector ha llevado a muchas empresas a modificar los calendarios laborales. Algunas siguen cerrando durante la segunda quincena del mes, pero otras han optado por reducir el periodo de vacaciones o, directamente, por mantener las obras en marcha durante todo agosto. En estos casos, son los trabajadores quienes disfrutan de vacaciones por turnos.
De esta manera, según recoge ATV, una parte de la plantilla descansa mientras el resto sigue trabajando y la empresa puede mantener la actividad sin tener que detener completamente los proyectos.
Se trata de un cambio que no es nuevo. Varias empresas explican que hace aproximadamente cuatro años que empezaron a adoptar este sistema y que la experiencia les ha demostrado que resulta más rentable que paralizar todas las obras durante varias semanas.
El motivo principal es la elevada actividad que vive actualmente la construcción andorrana. El volumen de proyectos obliga a las empresas a mantener el ritmo de las obras, cumplir los plazos acordados y aprovechar al máximo los meses con unas condiciones meteorológicas más favorables.
El resultado es fácilmente visible en las calles. A diferencia de lo que ocurría años atrás, este agosto no todas las grúas y máquinas quedarán paradas después del día 15. En numerosos puntos del país, las obras seguirán funcionando con relativa normalidad.
Aun así, el parón estival no ha desaparecido. Una parte importante de las constructoras todavía mantiene las vacaciones tradicionales de agosto, aunque en muchos casos se han acortado.
Si antiguamente era habitual que algunas empresas no reanudaran la actividad hasta principios de septiembre, ahora muchas concentran el descanso en poco más de una semana. Algunas detienen las obras alrededor del 15 de agosto y prevén volver a trabajar hacia los días 23 o 24.