Una de las opciones más plausibles sería apostar por otra gran compañía internacional de circo contemporáneo. Firmas como Las 7 Doigts de la Main, también de Canadá, han logrado proyección mundial con espectáculos más íntimos pero igualmente espectaculares, combinando acrobacias, música y narrativa.
Otra posibilidad sería traer a Andorra grandes producciones de danza, teatro visual o espectáculos inmersivos que triunfan en capitales europeas.
Compañías como Fuerza Bruta, conocida por sus propuestas interactivas y de gran impacto visual, podrían encajar con un formato pensado para atraer turismo familiar e internacional.
El Principado también podría explorar alianzas con productoras de musicales itinerantes o espectáculos audiovisuales de gran formato, aprovechando la infraestructura que se ha desarrollado durante más de una década con el Cirque du Soleil.
Otra vía sería crear una producción propia con sello andorrano, contratando a artistas internacionales pero desarrollando un espectáculo exclusivo inspirado en la montaña, la naturaleza o las leyendas de los Pirineos. Esta fórmula permitiría disponer de un producto único y reforzar la marca turística del país.
También podría apostarse por festivales multidisciplinares que combinaran circo, música en directo, proyecciones, tecnología y gastronomía, convirtiendo el evento en una experiencia más amplia y repartida en varios espacios del país.
En los últimos años también han ganado bastante los espectáculos con drones sincronizados, videomapaje y efectos especiales, que ofrecen grandes montajes con menos infraestructura y una elevada capacidad de innovación.
Otra alternativa sería impulsar un festival internacional de artes de calle, invitando a las mejores compañías europeas de circo, acrobacia, danza y teatro visual durante varias semanas, generando una oferta más diversa.
También podría estudiarse un modelo mixto, manteniendo algún acuerdo puntual con el Cirque du Soleil en determinados años y alternándolo con otras grandes producciones internacionales para evitar la sensación de repetición.
En cualquier caso, Enric Torres ha insistido en que ahora mismo todas las energías están centradas en preparar la edición del 2027, mientras Andorra Turismo espera disponer en octubre de todos los datos de impacto antes de decidir si el Cirque du Soleil continúa siendo la mejor apuesta o si ha llegado el momento de abrir una nueva etapa en los grandes espectáculos de verano del Principado.