El común de la Massana ha adjudicado las obras por 892.148,54 euros y defiende que el emplazamiento ya está alterado por las instalaciones de la estación. Según la corporación, la intervención permitirá embellecer la cima y crear un nuevo atractivo turístico integrado en el entorno.
La iniciativa ha abierto un conflicto entre la apuesta comunal por ampliar la oferta turística y los que defienden que la montaña debe preservarse sin nuevas construcciones. El proyecto genera el rechazo de sectores medioambientalistas, de la plataforma Salvemos la Capa y de la oposición deCon Seny, que cuestiona la ubicación escogida.
La petición de Change.org para detener la construcción ya ha superado las 4.300 firmas. Paralelamente, Salvemos la Capa ha creado el grupo de WhatsApp «Defendemos la Capa» para coordinar una concentración en la Massana contra El mirador.
Con Seny también ha reclamado la nulidad del trámite de información pública al considerar que la documentación no se había hecho accesible en los términos exigidos por la normativa. El común ha publicado este martes en la web el proyecto constructivo, el estudio de impacto ambiental y el informe previo del Gobierno, después de la queja de la minoría.
La cónsul mayor, Eva Sansa, defiende que la consulta debe permitir despejar dudas, intercambiar información y recoger aportaciones. También ha invitado a los representantes del movimiento contrario al proyecto a reunirse con la corporación para mantener un diálogo respetuoso y constructivo.
El debate de el Alto de la Capa va más allá de un mirador y confronta dos visiones sobre cómo aprovechar el paisaje como reclamo turístico.
Para el común, la infraestructura es una oportunidad; para los detractores, el valor de la montaña es precisamente conservarla sin esa intervención.